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    <title>Territorio Empresa</title>
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    <copyright>2025 Plaza Podcast</copyright>
    <description>Un podcast de Banco Sabadell para conocer de primera mano cómo se gestaron los proyectos de las empresas ligadas al territorio</description>
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      <title>Virginia Badenes: anticiparse, adaptarse y crecer en un mundo incierto</title>
      <description>La directora de Badenes Logistics recuerda cómo asumió el relevo de una empresa familiar fundada en 1932 y explica cómo la confianza, la tecnología y la capacidad de anticipación permiten crecer en un sector marcado por la incertidumbre.

Badenes Logistics nació en 1932 como una empresa dedicada a la gestión aduanera. Casi un siglo después, la cuarta generación de la familia dirige una compañía que acompaña a sus clientes durante toda la cadena de suministro, desde la salida de la mercancía en origen hasta su entrega en destino.

En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell y Plaza Podcast, Virginia Badenes repasa la transformación de una empresa familiar que ha sabido adaptarse a los grandes cambios del comercio internacional sin perder su principal seña de identidad: la confianza.

La actividad de la compañía va hoy mucho más allá de los trámites aduaneros con los que comenzó su bisabuelo. Badenes Logistics actúa como agente de aduanas y transitario internacional y ofrece soluciones integrales para importar y exportar mercancías desde España y otros puntos del mundo. En algunos casos gestiona todo el proceso de puerta a puerta; en otros, interviene solo en una parte concreta de la operación.

En ambos casos, la forma de trabajar es la misma. “Cada embarque que gestionamos lo cuidamos como si fuera nuestra propia mercancía”, explica Badenes. Esa implicación permite entender las necesidades de cada cliente, acompañarlo durante todo el proceso y aportar soluciones cuando surgen contratiempos.

La digitalización desempeña un papel fundamental en esta evolución. Frente a una actividad que durante décadas se apoyó en documentos escritos a mano o a máquina, la logística funciona ahora con plataformas conectadas, información en tiempo real y sistemas capaces de detectar desviaciones antes de que se conviertan en un problema.

La inteligencia artificial también comienza a incorporarse a los procesos para mejorar la capacidad de predicción y reducir las tareas mecánicas. De este modo, las personas pueden dedicar más tiempo a analizar la información, tomar decisiones y aportar valor al cliente.
Badenes pone como ejemplo el seguimiento de los contenedores. La tecnología permite detectar si una mercancía ha cambiado de barco y va a llegar tarde antes incluso de que la ruta inicial haya comenzado. Esa información ofrece margen para hablar con las navieras, buscar alternativas y evitar que el cliente sufra retrasos, penalizaciones o la pérdida de una campaña comercial.

En muchas ocasiones, el éxito del trabajo de una empresa logística consiste precisamente en que el problema nunca llegue a percibirse. La anticipación se convierte así en una herramienta esencial en un contexto en el que la incertidumbre ya forma parte del día a día.
La pandemia, la guerra de Ucrania, los ataques en el mar Rojo o las tensiones internacionales provocan desvíos de rutas, aumentos de costes y falta de espacio. Virginia Badenes reconoce que ya no existen históricos capaces de explicar qué ocurrirá cada año, pero también señala que la experiencia acumulada permite afrontar mejor cada nueva crisis.

La conversación aborda también el momento más difícil de su trayectoria. En agosto de 2015, la muerte de su padre le obligó a asumir de manera repentina la dirección de la empresa. A la dificultad personal se sumó una situación empresarial crítica: la Aduana bloqueó las garantías y la firma digital con las que operaba la compañía, varias entidades financieras retiraron su apoyo y la actividad quedó prácticamente paralizada.
Badenes viajó entonces a Madrid, estudió la normativa y buscó una solución que permitiese a la empresa seguir trabajando. Con el respaldo de compañeros del sector, de sus clientes y de Banco Sabadell, consiguió recuperar la operativa y mantener la compañía en funcionamiento.

A esa responsabilidad empresarial se añadía el peso de continuar el trabajo de las generaciones anteriores. “Mi único motor era que mi padre estuviera orgulloso de mí”, recuerda. Esa convicción le permitió transmitir seguridad a clientes, proveedores y empleados incluso en momentos en los que, por dentro, sentía miedo.
Once años después, Badenes considera que aquella experiencia marcó su forma de liderar. La gestión de las personas se convirtió en una de sus mayores prioridades, porque detrás de cada decisión hay trabajadores y familias que dependen de la empresa. Por eso defiende un liderazgo cercano, basado en conocer a las personas y adaptar la comunicación a las necesidades de cada una.

La preparación del siguiente relevo generacional también ocupa una parte importante de su trabajo. Durante estos años, Badenes Logistics ha profesionalizado su estructura para que pueda funcionar sin depender de una sola persona y afrontar el futuro con mayor estabilidad.</description>
      <pubDate>Tue, 28 Jul 2026 10:26:00 -0000</pubDate>
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      <itunes:summary>La directora de Badenes Logistics recuerda cómo asumió el relevo de una empresa familiar fundada en 1932 y explica cómo la confianza, la tecnología y la capacidad de anticipación permiten crecer en un sector marcado por la incertidumbre.

Badenes Logistics nació en 1932 como una empresa dedicada a la gestión aduanera. Casi un siglo después, la cuarta generación de la familia dirige una compañía que acompaña a sus clientes durante toda la cadena de suministro, desde la salida de la mercancía en origen hasta su entrega en destino.

En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell y Plaza Podcast, Virginia Badenes repasa la transformación de una empresa familiar que ha sabido adaptarse a los grandes cambios del comercio internacional sin perder su principal seña de identidad: la confianza.

La actividad de la compañía va hoy mucho más allá de los trámites aduaneros con los que comenzó su bisabuelo. Badenes Logistics actúa como agente de aduanas y transitario internacional y ofrece soluciones integrales para importar y exportar mercancías desde España y otros puntos del mundo. En algunos casos gestiona todo el proceso de puerta a puerta; en otros, interviene solo en una parte concreta de la operación.

En ambos casos, la forma de trabajar es la misma. “Cada embarque que gestionamos lo cuidamos como si fuera nuestra propia mercancía”, explica Badenes. Esa implicación permite entender las necesidades de cada cliente, acompañarlo durante todo el proceso y aportar soluciones cuando surgen contratiempos.

La digitalización desempeña un papel fundamental en esta evolución. Frente a una actividad que durante décadas se apoyó en documentos escritos a mano o a máquina, la logística funciona ahora con plataformas conectadas, información en tiempo real y sistemas capaces de detectar desviaciones antes de que se conviertan en un problema.

La inteligencia artificial también comienza a incorporarse a los procesos para mejorar la capacidad de predicción y reducir las tareas mecánicas. De este modo, las personas pueden dedicar más tiempo a analizar la información, tomar decisiones y aportar valor al cliente.
Badenes pone como ejemplo el seguimiento de los contenedores. La tecnología permite detectar si una mercancía ha cambiado de barco y va a llegar tarde antes incluso de que la ruta inicial haya comenzado. Esa información ofrece margen para hablar con las navieras, buscar alternativas y evitar que el cliente sufra retrasos, penalizaciones o la pérdida de una campaña comercial.

En muchas ocasiones, el éxito del trabajo de una empresa logística consiste precisamente en que el problema nunca llegue a percibirse. La anticipación se convierte así en una herramienta esencial en un contexto en el que la incertidumbre ya forma parte del día a día.
La pandemia, la guerra de Ucrania, los ataques en el mar Rojo o las tensiones internacionales provocan desvíos de rutas, aumentos de costes y falta de espacio. Virginia Badenes reconoce que ya no existen históricos capaces de explicar qué ocurrirá cada año, pero también señala que la experiencia acumulada permite afrontar mejor cada nueva crisis.

La conversación aborda también el momento más difícil de su trayectoria. En agosto de 2015, la muerte de su padre le obligó a asumir de manera repentina la dirección de la empresa. A la dificultad personal se sumó una situación empresarial crítica: la Aduana bloqueó las garantías y la firma digital con las que operaba la compañía, varias entidades financieras retiraron su apoyo y la actividad quedó prácticamente paralizada.
Badenes viajó entonces a Madrid, estudió la normativa y buscó una solución que permitiese a la empresa seguir trabajando. Con el respaldo de compañeros del sector, de sus clientes y de Banco Sabadell, consiguió recuperar la operativa y mantener la compañía en funcionamiento.

A esa responsabilidad empresarial se añadía el peso de continuar el trabajo de las generaciones anteriores. “Mi único motor era que mi padre estuviera orgulloso de mí”, recuerda. Esa convicción le permitió transmitir seguridad a clientes, proveedores y empleados incluso en momentos en los que, por dentro, sentía miedo.
Once años después, Badenes considera que aquella experiencia marcó su forma de liderar. La gestión de las personas se convirtió en una de sus mayores prioridades, porque detrás de cada decisión hay trabajadores y familias que dependen de la empresa. Por eso defiende un liderazgo cercano, basado en conocer a las personas y adaptar la comunicación a las necesidades de cada una.

La preparación del siguiente relevo generacional también ocupa una parte importante de su trabajo. Durante estos años, Badenes Logistics ha profesionalizado su estructura para que pueda funcionar sin depender de una sola persona y afrontar el futuro con mayor estabilidad.</itunes:summary>
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        <![CDATA[<p>La directora de Badenes Logistics recuerda cómo asumió el relevo de una empresa familiar fundada en 1932 y explica cómo la confianza, la tecnología y la capacidad de anticipación permiten crecer en un sector marcado por la incertidumbre.

Badenes Logistics nació en 1932 como una empresa dedicada a la gestión aduanera. Casi un siglo después, la cuarta generación de la familia dirige una compañía que acompaña a sus clientes durante toda la cadena de suministro, desde la salida de la mercancía en origen hasta su entrega en destino.

En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell y Plaza Podcast, Virginia Badenes repasa la transformación de una empresa familiar que ha sabido adaptarse a los grandes cambios del comercio internacional sin perder su principal seña de identidad: la confianza.

La actividad de la compañía va hoy mucho más allá de los trámites aduaneros con los que comenzó su bisabuelo. Badenes Logistics actúa como agente de aduanas y transitario internacional y ofrece soluciones integrales para importar y exportar mercancías desde España y otros puntos del mundo. En algunos casos gestiona todo el proceso de puerta a puerta; en otros, interviene solo en una parte concreta de la operación.

En ambos casos, la forma de trabajar es la misma. “Cada embarque que gestionamos lo cuidamos como si fuera nuestra propia mercancía”, explica Badenes. Esa implicación permite entender las necesidades de cada cliente, acompañarlo durante todo el proceso y aportar soluciones cuando surgen contratiempos.

La digitalización desempeña un papel fundamental en esta evolución. Frente a una actividad que durante décadas se apoyó en documentos escritos a mano o a máquina, la logística funciona ahora con plataformas conectadas, información en tiempo real y sistemas capaces de detectar desviaciones antes de que se conviertan en un problema.

La inteligencia artificial también comienza a incorporarse a los procesos para mejorar la capacidad de predicción y reducir las tareas mecánicas. De este modo, las personas pueden dedicar más tiempo a analizar la información, tomar decisiones y aportar valor al cliente.
Badenes pone como ejemplo el seguimiento de los contenedores. La tecnología permite detectar si una mercancía ha cambiado de barco y va a llegar tarde antes incluso de que la ruta inicial haya comenzado. Esa información ofrece margen para hablar con las navieras, buscar alternativas y evitar que el cliente sufra retrasos, penalizaciones o la pérdida de una campaña comercial.

En muchas ocasiones, el éxito del trabajo de una empresa logística consiste precisamente en que el problema nunca llegue a percibirse. La anticipación se convierte así en una herramienta esencial en un contexto en el que la incertidumbre ya forma parte del día a día.
La pandemia, la guerra de Ucrania, los ataques en el mar Rojo o las tensiones internacionales provocan desvíos de rutas, aumentos de costes y falta de espacio. Virginia Badenes reconoce que ya no existen históricos capaces de explicar qué ocurrirá cada año, pero también señala que la experiencia acumulada permite afrontar mejor cada nueva crisis.

La conversación aborda también el momento más difícil de su trayectoria. En agosto de 2015, la muerte de su padre le obligó a asumir de manera repentina la dirección de la empresa. A la dificultad personal se sumó una situación empresarial crítica: la Aduana bloqueó las garantías y la firma digital con las que operaba la compañía, varias entidades financieras retiraron su apoyo y la actividad quedó prácticamente paralizada.
Badenes viajó entonces a Madrid, estudió la normativa y buscó una solución que permitiese a la empresa seguir trabajando. Con el respaldo de compañeros del sector, de sus clientes y de Banco Sabadell, consiguió recuperar la operativa y mantener la compañía en funcionamiento.

A esa responsabilidad empresarial se añadía el peso de continuar el trabajo de las generaciones anteriores. “Mi único motor era que mi padre estuviera orgulloso de mí”, recuerda. Esa convicción le permitió transmitir seguridad a clientes, proveedores y empleados incluso en momentos en los que, por dentro, sentía miedo.
Once años después, Badenes considera que aquella experiencia marcó su forma de liderar. La gestión de las personas se convirtió en una de sus mayores prioridades, porque detrás de cada decisión hay trabajadores y familias que dependen de la empresa. Por eso defiende un liderazgo cercano, basado en conocer a las personas y adaptar la comunicación a las necesidades de cada una.

La preparación del siguiente relevo generacional también ocupa una parte importante de su trabajo. Durante estos años, Badenes Logistics ha profesionalizado su estructura para que pueda funcionar sin depender de una sola persona y afrontar el futuro con mayor estabilidad.

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      <title>Pepe Rosell: “Esto no es una evolución, es una revolución”</title>
      <description>El CEO de S2 Grupo repasa el crecimiento de una compañía valenciana pionera en ciberseguridad y analiza los retos que plantean la inteligencia artificial, la computación cuántica y la soberanía tecnológica europea.

Cuando Pepe Rosell y su socio fundaron S2 Grupo en 2004, la ciberseguridad todavía no existía como mercado. Se hablaba de seguridad informática o de protección de la información, pero las empresas apenas percibían el alcance del problema. Antes de vender una solución, tenían que explicar por qué era necesario protegerse.

Veintidós años después, aquella empresa creada por dos ingenieros en Valencia cuenta con alrededor de 750 profesionales, está presente en 35 países y trabaja en proyectos relacionados con la seguridad, la inteligencia y la defensa. En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell, Rosell repasa el camino recorrido y analiza una transformación tecnológica que está acelerando los riesgos a una velocidad desconocida.

S2 Grupo nació con una apuesta poco habitual para la época: especializarse exclusivamente en ciberseguridad y desarrollar tecnología propia desde Valencia. La compañía trabajó desde el principio tanto en los sistemas de información como en los entornos industriales, dos mundos que entonces permanecían separados, pero que hoy forman parte de una misma realidad conectada.
Rosell recuerda que los primeros años exigieron mucho trabajo para convencer a las empresas de que existía una amenaza que todavía no aparecía en los medios ni ocupaba las conversaciones de sus directivos. “Quizá, como no sabía que era imposible, por eso lo conseguí”, afirma al recordar una etapa en la que también descubrió, con el tiempo, que había atravesado el conocido como valle de la muerte de las empresas emergentes.

Su experiencia le lleva a trasladar una recomendación muy concreta a los nuevos emprendedores: “Hay que enamorarse del problema, nunca de la solución”. Las tecnologías cambian y las respuestas evolucionan, pero una empresa solo tiene sentido si parte de una necesidad real y es capaz de adaptarse para seguir resolviéndola.

El escenario actual es muy diferente al de 2004. La ciberseguridad ya no afecta únicamente a los datos de una compañía. Las redes digitales controlan fábricas, infraestructuras críticas, sistemas energéticos, medios de transporte y servicios esenciales. Los conflictos armados también se trasladan al entorno digital, donde las fronteras tradicionales desaparecen y los ataques pueden producirse desde cualquier lugar.

A esta realidad se suma la inteligencia artificial. Rosell explica que la IA agéntica ya permite detectar vulnerabilidades desconocidas y automatizar operaciones ofensivas con una rapidez inédita. Por eso rechaza hablar de una simple evolución: “Esto no es una evolución, es una revolución”.

La computación cuántica añade otra capa de incertidumbre. Su capacidad puede poner en riesgo los sistemas de cifrado que protegen información bancaria, empresarial, gubernamental o militar. Aunque ya se trabaja en algoritmos preparados para resistir este tipo de ataques, Rosell advierte de que la adaptación necesita tiempo y de que las previsiones sobre la llegada de esta tecnología se adelantan cada vez más.

Pese a la dimensión de las amenazas, el CEO de S2 Grupo considera que todavía falta concienciación. El uso de contraseñas débiles, la repetición de una misma clave para diferentes servicios o el almacenamiento de credenciales sin protección revelan que muchos ciudadanos desconocen el valor de su información y la facilidad con la que puede quedar expuesta.
En las empresas, la conciencia ha crecido, pero en ocasiones el aprendizaje llega después de sufrir un incidente. Es en esos momentos cuando los especialistas acceden a información especialmente sensible y asumen una enorme responsabilidad. Por eso Rosell sostiene que S2 Grupo no vende únicamente tecnología: “Vendemos confianza”.

Esa confianza también determina la forma de construir los equipos. En una actividad que exige conocimiento técnico, discreción y capacidad para actuar bajo presión, Rosell sitúa la lealtad entre las cualidades que más valora. La compañía invierte en formar a sus profesionales y en ofrecerles proyectos capaces de competir con las oportunidades que encuentran en un mercado laboral sin fronteras.

Ese es el futuro que imagina para S2 Grupo: una compañía valenciana capaz de convertirse en uno de los referentes europeos de la ciberseguridad industrial. Rosell tiene claro que quiere seguir creciendo sin trasladar fuera el centro de decisión ni renunciar al origen del proyecto: “Quiero desarrollar una empresa puntera en Valencia con tecnología valenciana e instalándola en todos los sitios del mundo”.</description>
      <pubDate>Tue, 28 Jul 2026 10:23:00 -0000</pubDate>
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Cuando Pepe Rosell y su socio fundaron S2 Grupo en 2004, la ciberseguridad todavía no existía como mercado. Se hablaba de seguridad informática o de protección de la información, pero las empresas apenas percibían el alcance del problema. Antes de vender una solución, tenían que explicar por qué era necesario protegerse.

Veintidós años después, aquella empresa creada por dos ingenieros en Valencia cuenta con alrededor de 750 profesionales, está presente en 35 países y trabaja en proyectos relacionados con la seguridad, la inteligencia y la defensa. En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell, Rosell repasa el camino recorrido y analiza una transformación tecnológica que está acelerando los riesgos a una velocidad desconocida.

S2 Grupo nació con una apuesta poco habitual para la época: especializarse exclusivamente en ciberseguridad y desarrollar tecnología propia desde Valencia. La compañía trabajó desde el principio tanto en los sistemas de información como en los entornos industriales, dos mundos que entonces permanecían separados, pero que hoy forman parte de una misma realidad conectada.
Rosell recuerda que los primeros años exigieron mucho trabajo para convencer a las empresas de que existía una amenaza que todavía no aparecía en los medios ni ocupaba las conversaciones de sus directivos. “Quizá, como no sabía que era imposible, por eso lo conseguí”, afirma al recordar una etapa en la que también descubrió, con el tiempo, que había atravesado el conocido como valle de la muerte de las empresas emergentes.

Su experiencia le lleva a trasladar una recomendación muy concreta a los nuevos emprendedores: “Hay que enamorarse del problema, nunca de la solución”. Las tecnologías cambian y las respuestas evolucionan, pero una empresa solo tiene sentido si parte de una necesidad real y es capaz de adaptarse para seguir resolviéndola.

El escenario actual es muy diferente al de 2004. La ciberseguridad ya no afecta únicamente a los datos de una compañía. Las redes digitales controlan fábricas, infraestructuras críticas, sistemas energéticos, medios de transporte y servicios esenciales. Los conflictos armados también se trasladan al entorno digital, donde las fronteras tradicionales desaparecen y los ataques pueden producirse desde cualquier lugar.

A esta realidad se suma la inteligencia artificial. Rosell explica que la IA agéntica ya permite detectar vulnerabilidades desconocidas y automatizar operaciones ofensivas con una rapidez inédita. Por eso rechaza hablar de una simple evolución: “Esto no es una evolución, es una revolución”.

La computación cuántica añade otra capa de incertidumbre. Su capacidad puede poner en riesgo los sistemas de cifrado que protegen información bancaria, empresarial, gubernamental o militar. Aunque ya se trabaja en algoritmos preparados para resistir este tipo de ataques, Rosell advierte de que la adaptación necesita tiempo y de que las previsiones sobre la llegada de esta tecnología se adelantan cada vez más.

Pese a la dimensión de las amenazas, el CEO de S2 Grupo considera que todavía falta concienciación. El uso de contraseñas débiles, la repetición de una misma clave para diferentes servicios o el almacenamiento de credenciales sin protección revelan que muchos ciudadanos desconocen el valor de su información y la facilidad con la que puede quedar expuesta.
En las empresas, la conciencia ha crecido, pero en ocasiones el aprendizaje llega después de sufrir un incidente. Es en esos momentos cuando los especialistas acceden a información especialmente sensible y asumen una enorme responsabilidad. Por eso Rosell sostiene que S2 Grupo no vende únicamente tecnología: “Vendemos confianza”.

Esa confianza también determina la forma de construir los equipos. En una actividad que exige conocimiento técnico, discreción y capacidad para actuar bajo presión, Rosell sitúa la lealtad entre las cualidades que más valora. La compañía invierte en formar a sus profesionales y en ofrecerles proyectos capaces de competir con las oportunidades que encuentran en un mercado laboral sin fronteras.

Ese es el futuro que imagina para S2 Grupo: una compañía valenciana capaz de convertirse en uno de los referentes europeos de la ciberseguridad industrial. Rosell tiene claro que quiere seguir creciendo sin trasladar fuera el centro de decisión ni renunciar al origen del proyecto: “Quiero desarrollar una empresa puntera en Valencia con tecnología valenciana e instalándola en todos los sitios del mundo”.</itunes:summary>
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Cuando Pepe Rosell y su socio fundaron S2 Grupo en 2004, la ciberseguridad todavía no existía como mercado. Se hablaba de seguridad informática o de protección de la información, pero las empresas apenas percibían el alcance del problema. Antes de vender una solución, tenían que explicar por qué era necesario protegerse.

Veintidós años después, aquella empresa creada por dos ingenieros en Valencia cuenta con alrededor de 750 profesionales, está presente en 35 países y trabaja en proyectos relacionados con la seguridad, la inteligencia y la defensa. En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell, Rosell repasa el camino recorrido y analiza una transformación tecnológica que está acelerando los riesgos a una velocidad desconocida.

S2 Grupo nació con una apuesta poco habitual para la época: especializarse exclusivamente en ciberseguridad y desarrollar tecnología propia desde Valencia. La compañía trabajó desde el principio tanto en los sistemas de información como en los entornos industriales, dos mundos que entonces permanecían separados, pero que hoy forman parte de una misma realidad conectada.
Rosell recuerda que los primeros años exigieron mucho trabajo para convencer a las empresas de que existía una amenaza que todavía no aparecía en los medios ni ocupaba las conversaciones de sus directivos. “Quizá, como no sabía que era imposible, por eso lo conseguí”, afirma al recordar una etapa en la que también descubrió, con el tiempo, que había atravesado el conocido como valle de la muerte de las empresas emergentes.

Su experiencia le lleva a trasladar una recomendación muy concreta a los nuevos emprendedores: “Hay que enamorarse del problema, nunca de la solución”. Las tecnologías cambian y las respuestas evolucionan, pero una empresa solo tiene sentido si parte de una necesidad real y es capaz de adaptarse para seguir resolviéndola.

El escenario actual es muy diferente al de 2004. La ciberseguridad ya no afecta únicamente a los datos de una compañía. Las redes digitales controlan fábricas, infraestructuras críticas, sistemas energéticos, medios de transporte y servicios esenciales. Los conflictos armados también se trasladan al entorno digital, donde las fronteras tradicionales desaparecen y los ataques pueden producirse desde cualquier lugar.

A esta realidad se suma la inteligencia artificial. Rosell explica que la IA agéntica ya permite detectar vulnerabilidades desconocidas y automatizar operaciones ofensivas con una rapidez inédita. Por eso rechaza hablar de una simple evolución: “Esto no es una evolución, es una revolución”.

La computación cuántica añade otra capa de incertidumbre. Su capacidad puede poner en riesgo los sistemas de cifrado que protegen información bancaria, empresarial, gubernamental o militar. Aunque ya se trabaja en algoritmos preparados para resistir este tipo de ataques, Rosell advierte de que la adaptación necesita tiempo y de que las previsiones sobre la llegada de esta tecnología se adelantan cada vez más.

Pese a la dimensión de las amenazas, el CEO de S2 Grupo considera que todavía falta concienciación. El uso de contraseñas débiles, la repetición de una misma clave para diferentes servicios o el almacenamiento de credenciales sin protección revelan que muchos ciudadanos desconocen el valor de su información y la facilidad con la que puede quedar expuesta.
En las empresas, la conciencia ha crecido, pero en ocasiones el aprendizaje llega después de sufrir un incidente. Es en esos momentos cuando los especialistas acceden a información especialmente sensible y asumen una enorme responsabilidad. Por eso Rosell sostiene que S2 Grupo no vende únicamente tecnología: “Vendemos confianza”.

Esa confianza también determina la forma de construir los equipos. En una actividad que exige conocimiento técnico, discreción y capacidad para actuar bajo presión, Rosell sitúa la lealtad entre las cualidades que más valora. La compañía invierte en formar a sus profesionales y en ofrecerles proyectos capaces de competir con las oportunidades que encuentran en un mercado laboral sin fronteras.

Ese es el futuro que imagina para S2 Grupo: una compañía valenciana capaz de convertirse en uno de los referentes europeos de la ciberseguridad industrial. Rosell tiene claro que quiere seguir creciendo sin trasladar fuera el centro de decisión ni renunciar al origen del proyecto: “Quiero desarrollar una empresa puntera en Valencia con tecnología valenciana e instalándola en todos los sitios del mundo”.

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      <title>Juan Ignacio Piquer: “La sostenibilidad, por definición, tiene que ser rentable o no es sostenible”</title>
      <description>En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell, conversamos con el CEO de Grupo La Plana. 

En la mayoría de productos, el packaging suele pasar desapercibido… hasta que falla. Pero detrás de una caja de cartón hay mucha más ingeniería, tecnología y estrategia de lo que se ve a simple vista. Juan Ignacio Piquer pone el foco en una industria clave para miles de compañías cada día: la del envase y embalaje, con especial atención al packaging sostenible basado en fibra.

Piquer explica que “el cartón está vivo” y que esa aparente sencillez esconde un proceso industrial exigente, con automatismos, controles y producción a gran velocidad. Grupo La Plana trabaja para sectores muy distintos —desde productos con alta rotación, donde una línea no puede parar, hasta marcas que priorizan un acabado impecable— y ahí, señala, la clave no es solo fabricar cajas, sino actuar como partner: proteger, transportar y, cada vez más, potenciar la marca en el lineal.

La conversación recorre también el ADN familiar de la compañía. Fundada por su padre en 1978, Piquer se incorpora muy joven y termina asumiendo la dirección en 2001 tras el fallecimiento del fundador. Recuerda decisiones que marcan a cualquier industrial: una gran inversión para ampliar capacidad justo antes de la crisis financiera del 2008 y, después, recortes y medidas dolorosas. Esa experiencia refuerza una idea que atraviesa todo el episodio: crecer sin perder el control, y profesionalizar sin romper la cultura.

Ese equilibrio vertebra el plan estratégico 2026-2029, que resume en cuatro líneas: crecimiento ordenado, rentabilidad, innovación y sostenibilidad. Sobre este último eje es tajante: “La sostenibilidad, por definición, tiene que ser rentable o no es sostenible”. Defiende que cumplir la normativa es innegociable, pero que ir más allá solo tiene sentido si se convierte en ventaja competitiva y en negocio, porque el mercado y los clientes ya lo exigen a toda la cadena de suministro.

El crecimiento, admite, tiene riesgos evidentes: desorganización, tensiones internas y, sobre todo, desconexión del equipo. Por eso insiste en que hay elementos que se pueden comprar —capacidad, tecnología— pero hay otros que no: cohesión, cultura e integración. Como ejemplo, detalla el almacén vertical automatizado de Onda, una inversión pensada para ganar eficiencia logística, reducir errores y preparar la planta para seguir incorporando líneas de producción sin que el almacén “se coma” el espacio.

Piquer observa también el avance de la inteligencia artificial con una comparación clara: su impacto se parece al de la llegada de internet, pero con una velocidad mucho mayor. Explica que el grupo ya define políticas y entornos seguros para usarla y que, en fábrica, muchas integraciones llegan de forma nativa a través de los propios fabricantes de maquinaria y software. Y al cerrar, deja una idea que funciona como brújula de gestión: “Elegir bien quién te acompaña es el pilar de todo”.</description>
      <pubDate>Tue, 28 Jul 2026 10:21:00 -0000</pubDate>
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      <itunes:summary>En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell, conversamos con el CEO de Grupo La Plana. 

En la mayoría de productos, el packaging suele pasar desapercibido… hasta que falla. Pero detrás de una caja de cartón hay mucha más ingeniería, tecnología y estrategia de lo que se ve a simple vista. Juan Ignacio Piquer pone el foco en una industria clave para miles de compañías cada día: la del envase y embalaje, con especial atención al packaging sostenible basado en fibra.

Piquer explica que “el cartón está vivo” y que esa aparente sencillez esconde un proceso industrial exigente, con automatismos, controles y producción a gran velocidad. Grupo La Plana trabaja para sectores muy distintos —desde productos con alta rotación, donde una línea no puede parar, hasta marcas que priorizan un acabado impecable— y ahí, señala, la clave no es solo fabricar cajas, sino actuar como partner: proteger, transportar y, cada vez más, potenciar la marca en el lineal.

La conversación recorre también el ADN familiar de la compañía. Fundada por su padre en 1978, Piquer se incorpora muy joven y termina asumiendo la dirección en 2001 tras el fallecimiento del fundador. Recuerda decisiones que marcan a cualquier industrial: una gran inversión para ampliar capacidad justo antes de la crisis financiera del 2008 y, después, recortes y medidas dolorosas. Esa experiencia refuerza una idea que atraviesa todo el episodio: crecer sin perder el control, y profesionalizar sin romper la cultura.

Ese equilibrio vertebra el plan estratégico 2026-2029, que resume en cuatro líneas: crecimiento ordenado, rentabilidad, innovación y sostenibilidad. Sobre este último eje es tajante: “La sostenibilidad, por definición, tiene que ser rentable o no es sostenible”. Defiende que cumplir la normativa es innegociable, pero que ir más allá solo tiene sentido si se convierte en ventaja competitiva y en negocio, porque el mercado y los clientes ya lo exigen a toda la cadena de suministro.

El crecimiento, admite, tiene riesgos evidentes: desorganización, tensiones internas y, sobre todo, desconexión del equipo. Por eso insiste en que hay elementos que se pueden comprar —capacidad, tecnología— pero hay otros que no: cohesión, cultura e integración. Como ejemplo, detalla el almacén vertical automatizado de Onda, una inversión pensada para ganar eficiencia logística, reducir errores y preparar la planta para seguir incorporando líneas de producción sin que el almacén “se coma” el espacio.

Piquer observa también el avance de la inteligencia artificial con una comparación clara: su impacto se parece al de la llegada de internet, pero con una velocidad mucho mayor. Explica que el grupo ya define políticas y entornos seguros para usarla y que, en fábrica, muchas integraciones llegan de forma nativa a través de los propios fabricantes de maquinaria y software. Y al cerrar, deja una idea que funciona como brújula de gestión: “Elegir bien quién te acompaña es el pilar de todo”.</itunes:summary>
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        <![CDATA[<p>En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell, conversamos con el CEO de Grupo La Plana. 

En la mayoría de productos, el packaging suele pasar desapercibido… hasta que falla. Pero detrás de una caja de cartón hay mucha más ingeniería, tecnología y estrategia de lo que se ve a simple vista. Juan Ignacio Piquer pone el foco en una industria clave para miles de compañías cada día: la del envase y embalaje, con especial atención al packaging sostenible basado en fibra.

Piquer explica que “el cartón está vivo” y que esa aparente sencillez esconde un proceso industrial exigente, con automatismos, controles y producción a gran velocidad. Grupo La Plana trabaja para sectores muy distintos —desde productos con alta rotación, donde una línea no puede parar, hasta marcas que priorizan un acabado impecable— y ahí, señala, la clave no es solo fabricar cajas, sino actuar como partner: proteger, transportar y, cada vez más, potenciar la marca en el lineal.

La conversación recorre también el ADN familiar de la compañía. Fundada por su padre en 1978, Piquer se incorpora muy joven y termina asumiendo la dirección en 2001 tras el fallecimiento del fundador. Recuerda decisiones que marcan a cualquier industrial: una gran inversión para ampliar capacidad justo antes de la crisis financiera del 2008 y, después, recortes y medidas dolorosas. Esa experiencia refuerza una idea que atraviesa todo el episodio: crecer sin perder el control, y profesionalizar sin romper la cultura.

Ese equilibrio vertebra el plan estratégico 2026-2029, que resume en cuatro líneas: crecimiento ordenado, rentabilidad, innovación y sostenibilidad. Sobre este último eje es tajante: “La sostenibilidad, por definición, tiene que ser rentable o no es sostenible”. Defiende que cumplir la normativa es innegociable, pero que ir más allá solo tiene sentido si se convierte en ventaja competitiva y en negocio, porque el mercado y los clientes ya lo exigen a toda la cadena de suministro.

El crecimiento, admite, tiene riesgos evidentes: desorganización, tensiones internas y, sobre todo, desconexión del equipo. Por eso insiste en que hay elementos que se pueden comprar —capacidad, tecnología— pero hay otros que no: cohesión, cultura e integración. Como ejemplo, detalla el almacén vertical automatizado de Onda, una inversión pensada para ganar eficiencia logística, reducir errores y preparar la planta para seguir incorporando líneas de producción sin que el almacén “se coma” el espacio.

Piquer observa también el avance de la inteligencia artificial con una comparación clara: su impacto se parece al de la llegada de internet, pero con una velocidad mucho mayor. Explica que el grupo ya define políticas y entornos seguros para usarla y que, en fábrica, muchas integraciones llegan de forma nativa a través de los propios fabricantes de maquinaria y software. Y al cerrar, deja una idea que funciona como brújula de gestión: “Elegir bien quién te acompaña es el pilar de todo”.

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      <title>Regina García: “30 años no se improvisan, se demuestran”</title>
      <description>Treinta años dan para ver cómo cambia una ciudad, cómo cambia un sector… y cómo se sostiene una empresa cuando todo se pone cuesta arriba. En este episodio, Regina García repasa la evolución de Casas del Mediterráneo: de una inmobiliaria centrada en particulares a una consultora inmobiliaria con servicios mucho más amplios, sin perder —según ella— la cercanía y el trato humano como seña de identidad.La conversación vuelve al origen: enero de 1996, cuando arrancaron “sin saber nada” del sector y con una idea simple, pero ambiciosa: elevar el nivel del servicio inmobiliario en Valencia inspirándose en lo que vieron en Madrid y Barcelona, y adaptándolo a una forma de trabajar “muy mediterránea”, conectada con los valores del cliente de aquí.

Hay un punto de inflexión inevitable: la crisis de 2008. Regina cuenta cómo se deshizo la red de franquicias, cómo tocó reestructurar, despedir y resistir, y cómo esa etapa reforzó su principio de gestión: control financiero y prudencia. Lo resume con una idea que repite como regla de vida y de empresa: “la ambición un puntito por debajo de la seguridad”.Mirando al presente, se moja con la inteligencia artificial: optimismo sin ingenuidad. Defiende que muchas tareas se transformarán (y rápido), pero cree que en su oficio seguirán mandando dos cosas difíciles de automatizar: criterio y confianza. “Creo que la inteligencia artificial hay algo con lo que no podrá y es con la intuición”, afirma.

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      <pubDate>Tue, 10 Mar 2026 05:00:00 -0000</pubDate>
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      <itunes:author>Plaza Podcast</itunes:author>
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Hay un punto de inflexión inevitable: la crisis de 2008. Regina cuenta cómo se deshizo la red de franquicias, cómo tocó reestructurar, despedir y resistir, y cómo esa etapa reforzó su principio de gestión: control financiero y prudencia. Lo resume con una idea que repite como regla de vida y de empresa: “la ambición un puntito por debajo de la seguridad”.Mirando al presente, se moja con la inteligencia artificial: optimismo sin ingenuidad. Defiende que muchas tareas se transformarán (y rápido), pero cree que en su oficio seguirán mandando dos cosas difíciles de automatizar: criterio y confianza. “Creo que la inteligencia artificial hay algo con lo que no podrá y es con la intuición”, afirma.

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        <![CDATA[<p>Treinta años dan para ver cómo cambia una ciudad, cómo cambia un sector… y cómo se sostiene una empresa cuando todo se pone cuesta arriba. En este episodio, Regina García repasa la evolución de Casas del Mediterráneo: de una inmobiliaria centrada en particulares a una consultora inmobiliaria con servicios mucho más amplios, sin perder —según ella— la cercanía y el trato humano como seña de identidad.<br>La conversación vuelve al origen: enero de 1996, cuando arrancaron “sin saber nada” del sector y con una idea simple, pero ambiciosa: elevar el nivel del servicio inmobiliario en Valencia inspirándose en lo que vieron en Madrid y Barcelona, y adaptándolo a una forma de trabajar “muy mediterránea”, conectada con los valores del cliente de aquí.</p>
<p><br>Hay un punto de inflexión inevitable: la crisis de 2008. Regina cuenta cómo se deshizo la red de franquicias, cómo tocó reestructurar, despedir y resistir, y cómo esa etapa reforzó su principio de gestión: control financiero y prudencia. Lo resume con una idea que repite como regla de vida y de empresa: “la ambición un puntito por debajo de la seguridad”.<br>Mirando al presente, se moja con la inteligencia artificial: optimismo sin ingenuidad. Defiende que muchas tareas se transformarán (y rápido), pero cree que en su oficio seguirán mandando dos cosas difíciles de automatizar: criterio y confianza. “Creo que la inteligencia artificial hay algo con lo que no podrá y es con la intuición”, afirma.</p>
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      <title>Alejandro Escolar: “La inteligencia artificial es clave, pero las empresas las hacen las personas”</title>
      <description>En un mundo donde el agua escasea cada vez más, la tecnología se convierte en una aliada esencial para la agricultura. En este nuevo episodio de&amp;nbsp;Territorio Empresa, conversamos con&amp;nbsp;Alejandro Escolar Reina, CEO de&amp;nbsp;AZUD, una empresa nacida en Murcia y presente en más de 100 países, especializada en soluciones de riego y filtración. Bajo el lema de&amp;nbsp;La Cultura del Agua, AZUD lleva más de tres décadas demostrando cómo la innovación y la sostenibilidad pueden transformar el uso eficiente de un recurso vital.

“La inteligencia artificial es una herramienta increíble, pero solo funciona si está en manos de personas con inteligencia natural”, afirma Escolar. Una declaración que resume perfectamente su visión de liderazgo: combinar la tecnología más avanzada con una gestión basada en el sentido común, la cercanía al cliente y la confianza en el equipo humano.

Una empresa con raíces profundas y visión global
AZUD nació en 1989 en la región más árida de Europa, la cuenca del Segura. Esa necesidad de hacer más con menos moldeó el ADN de la empresa. “Cuando hablas de Murcia, hablas de eficiencia”, explica Escolar. Desde entonces, la compañía ha apostado por tres pilares clave:&amp;nbsp;calidad, innovación e internacionalización, lo que le ha permitido consolidarse como un referente mundial en tecnología agrícola.

Hoy, AZUD cuenta con más de&amp;nbsp;450 empleados&amp;nbsp;y exporta sus soluciones de riego a más de&amp;nbsp;100 países, siempre con una visión a largo plazo. “Vendemos conocimiento y facturamos producto”, destaca su CEO, subrayando la importancia de estar cerca del cliente y entender sus necesidades incluso antes de que las exprese.

Liderazgo con propósito y escucha activa
Escolar asumió el cargo de CEO hace casi dos años, tras una trayectoria de 27 años dentro de la compañía. El relevo supuso un cambio generacional inédito en la historia de AZUD, pero también una oportunidad para impulsar una nueva etapa de transformación. “He afrontado este reto con humildad, con respeto por el pasado, pero también con ganas de evolucionar”, afirma.
Su modelo de gestión se basa en el&amp;nbsp;liderazgo descentralizado, la toma de decisiones basada en datos y el fomento del talento interno. “Las empresas las hacen las personas, no los algoritmos”, defiende. Por eso, pone especial énfasis en crear una cultura donde la innovación no sea solo un eslogan, sino una práctica diaria.

Innovación para una agricultura sostenible
AZUD impulsa lo que denomina la “nueva agricultura”, una forma de producir más con menos recursos. Desde tuberías de riego autocompensantes que ahorran agua y fertilizantes, hasta sistemas de filtración autolimpiantes o equipos de fertirrigación avanzados, sus soluciones están diseñadas para&amp;nbsp;maximizar la rentabilidad del productor y reducir el impacto ambiental.

Además, la empresa trabaja activamente en proyectos de&amp;nbsp;reutilización de aguas residuales&amp;nbsp;y&amp;nbsp;digitalización del riego, integrando la inteligencia artificial para democratizar el conocimiento acumulado durante más de tres décadas.

El valor de un socio financiero que cree en el proyecto
Escolar también destaca el papel clave que han jugado las entidades financieras en el crecimiento de AZUD. “La financiación fluye cuando el banco cree en tu proyecto”, señala. En su opinión, los socios financieros deben ser parte activa de la empresa, conocer el negocio y aportar soluciones personalizadas. Un consejo clave para cualquier emprendedor que quiera escalar su proyecto a nivel internacional.</description>
      <pubDate>Tue, 22 Apr 2025 05:36:00 -0000</pubDate>
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“La inteligencia artificial es una herramienta increíble, pero solo funciona si está en manos de personas con inteligencia natural”, afirma Escolar. Una declaración que resume perfectamente su visión de liderazgo: combinar la tecnología más avanzada con una gestión basada en el sentido común, la cercanía al cliente y la confianza en el equipo humano.

Una empresa con raíces profundas y visión global
AZUD nació en 1989 en la región más árida de Europa, la cuenca del Segura. Esa necesidad de hacer más con menos moldeó el ADN de la empresa. “Cuando hablas de Murcia, hablas de eficiencia”, explica Escolar. Desde entonces, la compañía ha apostado por tres pilares clave:&amp;nbsp;calidad, innovación e internacionalización, lo que le ha permitido consolidarse como un referente mundial en tecnología agrícola.

Hoy, AZUD cuenta con más de&amp;nbsp;450 empleados&amp;nbsp;y exporta sus soluciones de riego a más de&amp;nbsp;100 países, siempre con una visión a largo plazo. “Vendemos conocimiento y facturamos producto”, destaca su CEO, subrayando la importancia de estar cerca del cliente y entender sus necesidades incluso antes de que las exprese.

Liderazgo con propósito y escucha activa
Escolar asumió el cargo de CEO hace casi dos años, tras una trayectoria de 27 años dentro de la compañía. El relevo supuso un cambio generacional inédito en la historia de AZUD, pero también una oportunidad para impulsar una nueva etapa de transformación. “He afrontado este reto con humildad, con respeto por el pasado, pero también con ganas de evolucionar”, afirma.
Su modelo de gestión se basa en el&amp;nbsp;liderazgo descentralizado, la toma de decisiones basada en datos y el fomento del talento interno. “Las empresas las hacen las personas, no los algoritmos”, defiende. Por eso, pone especial énfasis en crear una cultura donde la innovación no sea solo un eslogan, sino una práctica diaria.

Innovación para una agricultura sostenible
AZUD impulsa lo que denomina la “nueva agricultura”, una forma de producir más con menos recursos. Desde tuberías de riego autocompensantes que ahorran agua y fertilizantes, hasta sistemas de filtración autolimpiantes o equipos de fertirrigación avanzados, sus soluciones están diseñadas para&amp;nbsp;maximizar la rentabilidad del productor y reducir el impacto ambiental.

Además, la empresa trabaja activamente en proyectos de&amp;nbsp;reutilización de aguas residuales&amp;nbsp;y&amp;nbsp;digitalización del riego, integrando la inteligencia artificial para democratizar el conocimiento acumulado durante más de tres décadas.

El valor de un socio financiero que cree en el proyecto
Escolar también destaca el papel clave que han jugado las entidades financieras en el crecimiento de AZUD. “La financiación fluye cuando el banco cree en tu proyecto”, señala. En su opinión, los socios financieros deben ser parte activa de la empresa, conocer el negocio y aportar soluciones personalizadas. Un consejo clave para cualquier emprendedor que quiera escalar su proyecto a nivel internacional.</itunes:summary>
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      <title>Enrique Gimeno: “La innovación es clave para gestionar un recurso tan valioso como el agua”</title>
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      <description>En este nuevo capítulo de&amp;nbsp;Territorio Empresa, nos adentramos en la fascinante trayectoria de Facsa, una empresa nacida en Castellón en 1873, cuya misión inicial fue garantizar el suministro de agua potable a la ciudad. Hoy, 150 años después, Facsa es líder en la gestión de agua en España, sirviendo a más de 2 millones de personas en 14 comunidades autónomas.&amp;nbsp;Enrique Gimeno, presidente de Facsa, nos cuenta cómo han logrado mantener su liderazgo en un sector tan vital y a la vez tan retador.
 “El agua es un bien escaso que creo que no se valora lo suficiente”, reflexiona Gimeno. Este es uno de los mayores desafíos que la empresa ha enfrentado y que define su estrategia actual: combinar innovación tecnológica con una gestión eficiente y sostenible. Según Gimeno, el cambio climático y la escasez de agua imponen una necesidad urgente de actuar de manera conjunta. “Todos, desde las administraciones hasta las empresas y los ciudadanos, debemos trabajar para garantizar el futuro del agua”, asegura.
 150 años de historia: de Castellón al resto de España
 Facsa nació para resolver un problema concreto en Castellón: la contaminación de los pozos comunales. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante. A partir de los años 80, la compañía inició un proceso de expansión que la llevó a gestionar plantas depuradoras y, más tarde, a extender su actividad fuera de la provincia. Hoy, forma parte del Grupo Gimeno, que diversifica su actividad en múltiples sectores, desde la logística marítima hasta el turismo.
 La gestión del agua ha evolucionado significativamente en estos 150 años, y Gimeno recalca la importancia de dos pilares fundamentales: el talento humano y la tecnología. “El que no esté combinando ambas cosas, poco a poco irá saliendo del mercado”, afirma con contundencia.
 Innovación y responsabilidad social
 Facsa ha apostado fuertemente por la I+D+i, integrando tecnologías como la inteligencia artificial para optimizar el uso del agua. Esta inversión no solo mejora la eficiencia de las operaciones, sino que también permite anticiparse a los problemas de sus clientes. “Nosotros procuramos estar por delante de las necesidades de nuestros clientes”, destaca Gimeno.
 Además de la innovación, la empresa ha desarrollado programas educativos para sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia del agua. Cerca de 2.000 estudiantes participan anualmente en actividades que enseñan desde el ciclo del agua hasta la reutilización en las depuradoras. “La educación es clave para que las generaciones futuras comprendan el valor de este recurso”, señala.
 Retos para el futuro
 Mirando hacia adelante, Gimeno identifica varios desafíos. Desde la necesidad de renovar infraestructuras hasta fomentar la reutilización del agua en la agricultura, el objetivo es claro: garantizar un uso sostenible de los recursos hídricos. “Nos enfrentamos a expectativas muy preocupantes con el cambio climático, pero aún estamos a tiempo de tomar medidas”, advierte.
 Con 150 años de experiencia y una clara visión de futuro, Facsa continúa liderando un sector esencial para el bienestar de la sociedad y el desarrollo sostenible. Este episodio de&amp;nbsp;Territorio Empresa&amp;nbsp;nos muestra cómo la combinación de tradición e innovación puede ser la clave para superar incluso los desafíos más complejos.
See omnystudio.com/listener for privacy information.</description>
      <pubDate>Thu, 16 Jan 2025 04:55:00 -0000</pubDate>
      <itunes:title>Enrique Gimeno: “La innovación es clave para gestionar un recurso tan valioso como el agua”</itunes:title>
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 “El agua es un bien escaso que creo que no se valora lo suficiente”, reflexiona Gimeno. Este es uno de los mayores desafíos que la empresa ha enfrentado y que define su estrategia actual: combinar innovación tecnológica con una gestión eficiente y sostenible. Según Gimeno, el cambio climático y la escasez de agua imponen una necesidad urgente de actuar de manera conjunta. “Todos, desde las administraciones hasta las empresas y los ciudadanos, debemos trabajar para garantizar el futuro del agua”, asegura.
 150 años de historia: de Castellón al resto de España
 Facsa nació para resolver un problema concreto en Castellón: la contaminación de los pozos comunales. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante. A partir de los años 80, la compañía inició un proceso de expansión que la llevó a gestionar plantas depuradoras y, más tarde, a extender su actividad fuera de la provincia. Hoy, forma parte del Grupo Gimeno, que diversifica su actividad en múltiples sectores, desde la logística marítima hasta el turismo.
 La gestión del agua ha evolucionado significativamente en estos 150 años, y Gimeno recalca la importancia de dos pilares fundamentales: el talento humano y la tecnología. “El que no esté combinando ambas cosas, poco a poco irá saliendo del mercado”, afirma con contundencia.
 Innovación y responsabilidad social
 Facsa ha apostado fuertemente por la I+D+i, integrando tecnologías como la inteligencia artificial para optimizar el uso del agua. Esta inversión no solo mejora la eficiencia de las operaciones, sino que también permite anticiparse a los problemas de sus clientes. “Nosotros procuramos estar por delante de las necesidades de nuestros clientes”, destaca Gimeno.
 Además de la innovación, la empresa ha desarrollado programas educativos para sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia del agua. Cerca de 2.000 estudiantes participan anualmente en actividades que enseñan desde el ciclo del agua hasta la reutilización en las depuradoras. “La educación es clave para que las generaciones futuras comprendan el valor de este recurso”, señala.
 Retos para el futuro
 Mirando hacia adelante, Gimeno identifica varios desafíos. Desde la necesidad de renovar infraestructuras hasta fomentar la reutilización del agua en la agricultura, el objetivo es claro: garantizar un uso sostenible de los recursos hídricos. “Nos enfrentamos a expectativas muy preocupantes con el cambio climático, pero aún estamos a tiempo de tomar medidas”, advierte.
 Con 150 años de experiencia y una clara visión de futuro, Facsa continúa liderando un sector esencial para el bienestar de la sociedad y el desarrollo sostenible. Este episodio de&amp;nbsp;Territorio Empresa&amp;nbsp;nos muestra cómo la combinación de tradición e innovación puede ser la clave para superar incluso los desafíos más complejos.
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        <![CDATA[<p>En este nuevo capítulo de&nbsp;<em>Territorio Empresa</em>, nos adentramos en la fascinante trayectoria de Facsa, una empresa nacida en Castellón en 1873, cuya misión inicial fue garantizar el suministro de agua potable a la ciudad. Hoy, 150 años después, Facsa es líder en la gestión de agua en España, sirviendo a más de 2 millones de personas en 14 comunidades autónomas.&nbsp;<strong>Enrique Gimeno</strong>, presidente de Facsa, nos cuenta cómo han logrado mantener su liderazgo en un sector tan vital y a la vez tan retador.</p> <p>“El agua es un bien escaso que creo que no se valora lo suficiente”, reflexiona Gimeno. Este es uno de los mayores desafíos que la empresa ha enfrentado y que define su estrategia actual: combinar innovación tecnológica con una gestión eficiente y sostenible. Según Gimeno, el cambio climático y la escasez de agua imponen una necesidad urgente de actuar de manera conjunta. “Todos, desde las administraciones hasta las empresas y los ciudadanos, debemos trabajar para garantizar el futuro del agua”, asegura.</p> <p>150 años de historia: de Castellón al resto de España</p> <p>Facsa nació para resolver un problema concreto en Castellón: la contaminación de los pozos comunales. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante. A partir de los años 80, la compañía inició un proceso de expansión que la llevó a gestionar plantas depuradoras y, más tarde, a extender su actividad fuera de la provincia. Hoy, forma parte del Grupo Gimeno, que diversifica su actividad en múltiples sectores, desde la logística marítima hasta el turismo.</p> <p>La gestión del agua ha evolucionado significativamente en estos 150 años, y Gimeno recalca la importancia de dos pilares fundamentales: el talento humano y la tecnología. “El que no esté combinando ambas cosas, poco a poco irá saliendo del mercado”, afirma con contundencia.</p> <p>Innovación y responsabilidad social</p> <p>Facsa ha apostado fuertemente por la I+D+i, integrando tecnologías como la inteligencia artificial para optimizar el uso del agua. Esta inversión no solo mejora la eficiencia de las operaciones, sino que también permite anticiparse a los problemas de sus clientes. “Nosotros procuramos estar por delante de las necesidades de nuestros clientes”, destaca Gimeno.</p> <p>Además de la innovación, la empresa ha desarrollado programas educativos para sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia del agua. Cerca de 2.000 estudiantes participan anualmente en actividades que enseñan desde el ciclo del agua hasta la reutilización en las depuradoras. “La educación es clave para que las generaciones futuras comprendan el valor de este recurso”, señala.</p> <p>Retos para el futuro</p> <p>Mirando hacia adelante, Gimeno identifica varios desafíos. Desde la necesidad de renovar infraestructuras hasta fomentar la reutilización del agua en la agricultura, el objetivo es claro: garantizar un uso sostenible de los recursos hídricos. “Nos enfrentamos a expectativas muy preocupantes con el cambio climático, pero aún estamos a tiempo de tomar medidas”, advierte.</p> <p>Con 150 años de experiencia y una clara visión de futuro, Facsa continúa liderando un sector esencial para el bienestar de la sociedad y el desarrollo sostenible. Este episodio de&nbsp;<em>Territorio Empresa</em>&nbsp;nos muestra cómo la combinación de tradición e innovación puede ser la clave para superar incluso los desafíos más complejos.</p><p>See <a href="https://omnystudio.com/listener">omnystudio.com/listener</a> for privacy information.</p>]]>
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      <title>Paco Gavilán: "La tecnología se ha convertido en el corazón del negocio"</title>
      <link>https://omny.fm/shows/branded/paco-gavil-n-la-tecnolog-a-se-ha-convertido-en-el</link>
      <description>En la era digital, hay empresas que no solo siguen el ritmo, sino que marcan el compás del futuro. Nunsys es una de ellas. Fundada en Valencia en 2007 con capital exclusivamente nacional, la compañía se ha convertido en una referencia en soluciones tecnológicas integrales, ayudando a empresas y organismos públicos a afrontar los desafíos de la transformación digital. Conversamos con&amp;nbsp;Paco Gavilán, presidente y consejero delegado de Nunsys, sobre el pasado, el presente y el futuro de la compañía, y cómo están redefiniendo el panorama tecnológico en España.
 Paco Gavilán destaca que en 2007 identificaron una necesidad clave en el sector empresarial: “Había una necesidad de tener un interlocutor único que pudiera ayudar en las decisiones tecnológicas de la compañía”. En aquellos primeros momentos, el mercado se encontraba fragmentado, con diferentes proveedores ofreciendo conectividad, almacenamiento y software de manera aislada. Nunsys vio la oportunidad de convertirse en un integrador de tecnologías, facilitando a las empresas una solución integral que simplificara sus procesos y aumentara su eficiencia. Fue así como comenzaron a colaborar con socios estratégicos para complementar su “know-how” y ofrecer un servicio único.
 Los inicios de Nunsys no fueron fáciles. Entre 2007 y 2012, la compañía creció de manera modesta, en un contexto económico marcado por la crisis. Gavilán recuerda que “fue un momento de aprendizaje, de posicionarse en el mercado y de establecer alianzas”. No obstante, a partir de 2012, Nunsys experimentó un crecimiento exponencial, integrando empresas que en algunos casos eran incluso más grandes que ellos mismos. Estas adquisiciones impulsaron el crecimiento de la compañía y marcaron el inicio de una etapa de expansión y consolidación en el sector.
 “La tecnología se ha convertido en el corazón del negocio de las empresas y de los organismos públicos. Ya no somos un gasto necesario, sino que somos el motor del negocio”, afirma Gavilán. Nunsys ha sabido aprovechar lo que el presidente de Nunsys denomina “viento de cola”: una demanda creciente de tecnología y digitalización, que se ha intensificado en los últimos años. La clave, según él, es continuar formando e incorporando talento para poder satisfacer las crecientes demandas del mercado.
 Otro tema importante durante la conversación es el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el sector tecnológico. Paco Gavilán subraya que la IA está transformando rápidamente el modo en que trabajamos, incluso en el campo del desarrollo de software: “La inteligencia artificial va a cambiar mucho las cosas. En un año o año y medio, se programará mucho más rápido y se necesitará menos personal para tareas repetitivas”. Sin embargo, Gavilán también recalca que siempre se necesitarán expertos capaces de diseñar soluciones tecnológicas y aportar valor a los proyectos.
 Gavilán se muestra optimista sobre el futuro de Nunsys y su potencial para convertirse en el jugador nacional más importante en tecnología. A pesar de recibir múltiples ofertas de compra, el compromiso de la empresa con Valencia y su crecimiento independiente es firme. “El mejor sitio para vivir del mundo es Valencia. La razón por la que monté la empresa fue para vivir aquí”, explica Paco, demostrando su arraigo y pasión por su ciudad de adopción.
 Con 16 años de historia y un crecimiento constante, Nunsys tiene la mirada puesta en convertirse en un referente no solo en España, sino también a nivel internacional. Para Paco Gavilán, la tecnología es mucho más que un negocio: es la herramienta que permite a las empresas ser más eficientes y competitivas, y que tiene el potencial de transformar no solo el mundo empresarial, sino también la sociedad en general. Y así, con optimismo y persistencia, Gavilán y su equipo continúan trabajando para hacer de Nunsys una pieza clave en el desarrollo tecnológico de España.
See omnystudio.com/listener for privacy information.</description>
      <pubDate>Tue, 19 Nov 2024 07:51:00 -0000</pubDate>
      <itunes:title>Paco Gavilán: "La tecnología se ha convertido en el corazón del negocio"</itunes:title>
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      <itunes:author>Plaza Podcast</itunes:author>
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      <itunes:summary>En la era digital, hay empresas que no solo siguen el ritmo, sino que marcan el compás del futuro. Nunsys es una de ellas. Fundada en Valencia en 2007 con capital exclusivamente nacional, la compañía se ha convertido en una referencia en soluciones tecnológicas integrales, ayudando a empresas y organismos públicos a afrontar los desafíos de la transformación digital. Conversamos con&amp;nbsp;Paco Gavilán, presidente y consejero delegado de Nunsys, sobre el pasado, el presente y el futuro de la compañía, y cómo están redefiniendo el panorama tecnológico en España.
 Paco Gavilán destaca que en 2007 identificaron una necesidad clave en el sector empresarial: “Había una necesidad de tener un interlocutor único que pudiera ayudar en las decisiones tecnológicas de la compañía”. En aquellos primeros momentos, el mercado se encontraba fragmentado, con diferentes proveedores ofreciendo conectividad, almacenamiento y software de manera aislada. Nunsys vio la oportunidad de convertirse en un integrador de tecnologías, facilitando a las empresas una solución integral que simplificara sus procesos y aumentara su eficiencia. Fue así como comenzaron a colaborar con socios estratégicos para complementar su “know-how” y ofrecer un servicio único.
 Los inicios de Nunsys no fueron fáciles. Entre 2007 y 2012, la compañía creció de manera modesta, en un contexto económico marcado por la crisis. Gavilán recuerda que “fue un momento de aprendizaje, de posicionarse en el mercado y de establecer alianzas”. No obstante, a partir de 2012, Nunsys experimentó un crecimiento exponencial, integrando empresas que en algunos casos eran incluso más grandes que ellos mismos. Estas adquisiciones impulsaron el crecimiento de la compañía y marcaron el inicio de una etapa de expansión y consolidación en el sector.
 “La tecnología se ha convertido en el corazón del negocio de las empresas y de los organismos públicos. Ya no somos un gasto necesario, sino que somos el motor del negocio”, afirma Gavilán. Nunsys ha sabido aprovechar lo que el presidente de Nunsys denomina “viento de cola”: una demanda creciente de tecnología y digitalización, que se ha intensificado en los últimos años. La clave, según él, es continuar formando e incorporando talento para poder satisfacer las crecientes demandas del mercado.
 Otro tema importante durante la conversación es el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el sector tecnológico. Paco Gavilán subraya que la IA está transformando rápidamente el modo en que trabajamos, incluso en el campo del desarrollo de software: “La inteligencia artificial va a cambiar mucho las cosas. En un año o año y medio, se programará mucho más rápido y se necesitará menos personal para tareas repetitivas”. Sin embargo, Gavilán también recalca que siempre se necesitarán expertos capaces de diseñar soluciones tecnológicas y aportar valor a los proyectos.
 Gavilán se muestra optimista sobre el futuro de Nunsys y su potencial para convertirse en el jugador nacional más importante en tecnología. A pesar de recibir múltiples ofertas de compra, el compromiso de la empresa con Valencia y su crecimiento independiente es firme. “El mejor sitio para vivir del mundo es Valencia. La razón por la que monté la empresa fue para vivir aquí”, explica Paco, demostrando su arraigo y pasión por su ciudad de adopción.
 Con 16 años de historia y un crecimiento constante, Nunsys tiene la mirada puesta en convertirse en un referente no solo en España, sino también a nivel internacional. Para Paco Gavilán, la tecnología es mucho más que un negocio: es la herramienta que permite a las empresas ser más eficientes y competitivas, y que tiene el potencial de transformar no solo el mundo empresarial, sino también la sociedad en general. Y así, con optimismo y persistencia, Gavilán y su equipo continúan trabajando para hacer de Nunsys una pieza clave en el desarrollo tecnológico de España.
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        <![CDATA[<p>En la era digital, hay empresas que no solo siguen el ritmo, sino que marcan el compás del futuro. Nunsys es una de ellas. Fundada en Valencia en 2007 con capital exclusivamente nacional, la compañía se ha convertido en una referencia en soluciones tecnológicas integrales, ayudando a empresas y organismos públicos a afrontar los desafíos de la transformación digital. Conversamos con&nbsp;<strong>Paco Gavilán</strong>, presidente y consejero delegado de Nunsys, sobre el pasado, el presente y el futuro de la compañía, y cómo están redefiniendo el panorama tecnológico en España.</p> <p>Paco Gavilán destaca que en 2007 identificaron una necesidad clave en el sector empresarial: “Había una necesidad de tener un interlocutor único que pudiera ayudar en las decisiones tecnológicas de la compañía”. En aquellos primeros momentos, el mercado se encontraba fragmentado, con diferentes proveedores ofreciendo conectividad, almacenamiento y software de manera aislada. Nunsys vio la oportunidad de convertirse en un integrador de tecnologías, facilitando a las empresas una solución integral que simplificara sus procesos y aumentara su eficiencia. Fue así como comenzaron a colaborar con socios estratégicos para complementar su “know-how” y ofrecer un servicio único.</p> <p>Los inicios de Nunsys no fueron fáciles. Entre 2007 y 2012, la compañía creció de manera modesta, en un contexto económico marcado por la crisis. Gavilán recuerda que “fue un momento de aprendizaje, de posicionarse en el mercado y de establecer alianzas”. No obstante, a partir de 2012, Nunsys experimentó un crecimiento exponencial, integrando empresas que en algunos casos eran incluso más grandes que ellos mismos. Estas adquisiciones impulsaron el crecimiento de la compañía y marcaron el inicio de una etapa de expansión y consolidación en el sector.</p> <p>“La tecnología se ha convertido en el corazón del negocio de las empresas y de los organismos públicos. Ya no somos un gasto necesario, sino que somos el motor del negocio”, afirma Gavilán. Nunsys ha sabido aprovechar lo que el presidente de Nunsys denomina “viento de cola”: una demanda creciente de tecnología y digitalización, que se ha intensificado en los últimos años. La clave, según él, es continuar formando e incorporando talento para poder satisfacer las crecientes demandas del mercado.</p> <p>Otro tema importante durante la conversación es el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el sector tecnológico. Paco Gavilán subraya que la IA está transformando rápidamente el modo en que trabajamos, incluso en el campo del desarrollo de software: “La inteligencia artificial va a cambiar mucho las cosas. En un año o año y medio, se programará mucho más rápido y se necesitará menos personal para tareas repetitivas”. Sin embargo, Gavilán también recalca que siempre se necesitarán expertos capaces de diseñar soluciones tecnológicas y aportar valor a los proyectos.</p> <p>Gavilán se muestra optimista sobre el futuro de Nunsys y su potencial para convertirse en el jugador nacional más importante en tecnología. A pesar de recibir múltiples ofertas de compra, el compromiso de la empresa con Valencia y su crecimiento independiente es firme. “El mejor sitio para vivir del mundo es Valencia. La razón por la que monté la empresa fue para vivir aquí”, explica Paco, demostrando su arraigo y pasión por su ciudad de adopción.</p> <p>Con 16 años de historia y un crecimiento constante, Nunsys tiene la mirada puesta en convertirse en un referente no solo en España, sino también a nivel internacional. Para Paco Gavilán, la tecnología es mucho más que un negocio: es la herramienta que permite a las empresas ser más eficientes y competitivas, y que tiene el potencial de transformar no solo el mundo empresarial, sino también la sociedad en general. Y así, con optimismo y persistencia, Gavilán y su equipo continúan trabajando para hacer de Nunsys una pieza clave en el desarrollo tecnológico de España.</p><p>See <a href="https://omnystudio.com/listener">omnystudio.com/listener</a> for privacy information.</p>]]>
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      <title>Jesús Navarro: "El abuelo inventó el marketing"</title>
      <link>https://omny.fm/shows/branded/jes-s-navarro-el-abuelo-invent-el-marketing</link>
      <description>Jesús Navarro, presidente y tercera generación de la emblemática empresa de especias Carmencita, nos habla de la centenaria historia de su empresa.
 Fundada en Novelda (Alicante), Carmencita se ha convertido en un referente no solo en el mercado nacional, sino también internacional, en la producción y distribución de especias, mientras sigue manteniendo intacto el carácter familiar y la pasión por la calidad que le han caracterizado desde sus inicios.
 Jesús Navarro nos cuenta cómo el legado de su abuelo, el fundador de la compañía, sigue presente en cada decisión que toma la empresa. "Siempre nos gusta decir que el abuelo inventó el marketing porque dijo que si no eres una marca, serás una mercancía. Esto luego lo acuñó un gurú del marketing, pero él ya lo tenía claro". Navarro destaca cómo ese espíritu visionario se materializó en la elección del logo de la empresa, una fotografía de su madre, que hoy en día sigue siendo la imagen distintiva de Carmencita.
 Durante la conversación, Navarro reflexiona sobre el papel de las empresas en la sociedad y la importancia de contar su propia historia. "Las empresas debemos contar nuestra historia, nuestro relato, porque las historias son más potentes que los informes". Para él, la historia de Carmencita es más que un negocio; es una historia de sabores, de aromas, de familia, y de una comunidad que ha crecido con la empresa. La conexión con Novelda es clave, y Navarro se muestra orgulloso de mantener la producción en su lugar de origen: "Nos negamos a salir de Novelda. Todo nuestros trabajadores, aunque ya no todos son de Novelda, en un 90% lo son. La plantilla es una parte fundamental del proyecto empresarial y familiar".
 También aborda los desafíos que la empresa ha enfrentado y las oportunidades del futuro. Menciona el papel de la globalización y cómo la inteligencia artificial podría ser clave para continuar innovando en un sector altamente competitivo: "Es un buen momento para que aprovechemos la inteligencia artificial y demos el cambio que hay que dar a las empresas". Sin embargo, reconoce la dificultad de mantener una presencia fuerte en la hostelería: "El cocinero tiene Carmencita en su casa y no lo tiene en el restaurante; ese es un reto importante para nosotros".
 La tercera generación de la familia Navarro ha tenido la responsabilidad de mantener y hacer crecer la empresa bajo la sombra de esa estadística que dice que la tercera generación es la que destruye lo construido. Sin embargo, Jesús señala que, apoyados por la multinacional que tenían dentro, han sabido continuar con la labor de las generaciones anteriores: "La nueva planta, que ya está operativa al 80%, nos abrirá el camino para otros 100 años más".
 La producción y distribución de especias sigue siendo el eje de la actividad de Carmencita, y Jesús destaca con orgullo que "el 60% de las especias que se consumen en el hogar las producimos nosotros". Las especias llegan desde el sudeste asiático y Sudamérica a Novelda, donde se esterilizan, mezclan, envasan y luego se distribuyen de vuelta a muchos de los países de origen. "Vienen especias y se va Carmencita", resume Navarro con una sonrisa.
See omnystudio.com/listener for privacy information.</description>
      <pubDate>Sun, 28 Jul 2024 11:18:00 -0000</pubDate>
      <itunes:title>Jesús Navarro: "El abuelo inventó el marketing"</itunes:title>
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 Jesús Navarro nos cuenta cómo el legado de su abuelo, el fundador de la compañía, sigue presente en cada decisión que toma la empresa. "Siempre nos gusta decir que el abuelo inventó el marketing porque dijo que si no eres una marca, serás una mercancía. Esto luego lo acuñó un gurú del marketing, pero él ya lo tenía claro". Navarro destaca cómo ese espíritu visionario se materializó en la elección del logo de la empresa, una fotografía de su madre, que hoy en día sigue siendo la imagen distintiva de Carmencita.
 Durante la conversación, Navarro reflexiona sobre el papel de las empresas en la sociedad y la importancia de contar su propia historia. "Las empresas debemos contar nuestra historia, nuestro relato, porque las historias son más potentes que los informes". Para él, la historia de Carmencita es más que un negocio; es una historia de sabores, de aromas, de familia, y de una comunidad que ha crecido con la empresa. La conexión con Novelda es clave, y Navarro se muestra orgulloso de mantener la producción en su lugar de origen: "Nos negamos a salir de Novelda. Todo nuestros trabajadores, aunque ya no todos son de Novelda, en un 90% lo son. La plantilla es una parte fundamental del proyecto empresarial y familiar".
 También aborda los desafíos que la empresa ha enfrentado y las oportunidades del futuro. Menciona el papel de la globalización y cómo la inteligencia artificial podría ser clave para continuar innovando en un sector altamente competitivo: "Es un buen momento para que aprovechemos la inteligencia artificial y demos el cambio que hay que dar a las empresas". Sin embargo, reconoce la dificultad de mantener una presencia fuerte en la hostelería: "El cocinero tiene Carmencita en su casa y no lo tiene en el restaurante; ese es un reto importante para nosotros".
 La tercera generación de la familia Navarro ha tenido la responsabilidad de mantener y hacer crecer la empresa bajo la sombra de esa estadística que dice que la tercera generación es la que destruye lo construido. Sin embargo, Jesús señala que, apoyados por la multinacional que tenían dentro, han sabido continuar con la labor de las generaciones anteriores: "La nueva planta, que ya está operativa al 80%, nos abrirá el camino para otros 100 años más".
 La producción y distribución de especias sigue siendo el eje de la actividad de Carmencita, y Jesús destaca con orgullo que "el 60% de las especias que se consumen en el hogar las producimos nosotros". Las especias llegan desde el sudeste asiático y Sudamérica a Novelda, donde se esterilizan, mezclan, envasan y luego se distribuyen de vuelta a muchos de los países de origen. "Vienen especias y se va Carmencita", resume Navarro con una sonrisa.
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